Sobre mí

Me he pasado gran parte de mi viviendo desde el temor, en un piloto automático absoluto donde simplemente sobrevivía. Mi vida era una montaña rusa emocional. Incluso llegué al punto de medir mis semanas dependiendo de cuántos días malos había  tenido.

 Había días en los que mi patrones inconscientes tomaban el control y perdía toda mi fuerza: Mi Luna me arrastraba a lo más profundo de la Casa XII, o mi Saturno en Casa I me hacía entrar en la autoexigencia desmedida.  Me podía pasar el día triste, sin foco, en un camino de sufrimiento. 

Aceptar y amar mi sensibilidad fue un antes y un después en mi vida. Me ayudó a dar los pasitos de vuelta en ese camino del miedo en el que estaba metida para volver a la intersección del camino donde puedo volver a escoger.

Porque no podemos hacer que desaparezca el sufrimiento, vivimos en un mundo dual y el dolor existe. Pero precisamente por eso, hay otra opción: escoger el camino del amor. No podemos transitar los dos caminos a la vez, el del temor y el del amor, tenemos que escoger. 

Y cuando escoges caminar el sendero del amor, te conectas con todas las partes de tu ser, con todos los rincones de tu carta natal. En ese punto estás conectada con el todo y sientes, de verdad, que dentro de ti vive una abundancia infinita. Estás completa.

De ese deseo profundo de compartir este nuevo camino nace El Refugio del Sol. Todo esto lo hago para compartir las herramientas que he recopilado en estos años: Aprender a ser las observadoras de nuestra vida, cultivar la presencia y, sobre todo, dar más valor a lo que sentimos que a lo que pensamos.

Mi deseo es que nos acompañemos. Porque hay algo que tengo clarísimo y lo siento en lo más profundo: cuando una sana, sanamos todas. A nuestro linaje, a nuestras madres, a nuestras hijas, a nuestra compañeras de camino.

Cuando una brilla, brillamos todas

Somos compañeras de viaje. ¿Me acompañas de vuelta a ese punto de intersección en el camino para elegir juntas el amor?